viernes, 3 de febrero de 2012
Ella.
Un día sin ella es como un día sin sol, una noche sin estrellas, un atardecer sin ese color rosado, un niño sin sonrisa, un caramelo sin azúcar, una comida sin sal. Pero me encanta acostarme pensando en ella, y despertarme creyendo que he dormido teniendola entre mis brazos, me encantaría besarla lentamente y creer por un segundo que sus labios son míos, recorrer con la yema de mis dedos su cara. Me encanta pensar en ella cuando no la veo, porque cuando lo haga la besaré como si fuera nuestro último beso.
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